Músicos exploran las imágenes que se escuchan y los sonidos que se ven
Ángel Vargas
Periódico La Jornada
Jueves 23 de abril de 2026, p. 3
Los vínculos entre la música y la fotografía son más estrechos de lo que podría imaginarse, señaló la escritora Gabriela Villa, quien ha desarrollado el oficio de “cuentafotos”, como denomina al ejercicio de crear una ficción antes y después de la fotografía.
“Ambas disciplinas, que creemos separadas, se tocan en lo invisible: en la espera, en el vértice donde todo lo que todavía no nace emerge hacia aquello que buscamos y está ocurriendo”, explica la narradora en El lado inmóvil del tiempo: Músicos que hacen fotografía, libro que se presenta hoy a las 19 horas en Exit La Librería (Río Pánuco 215, colonia Cuauhtémoc). El 17 de mayo tendrá otra presentación, en el Museo Nacional de la Acuarela.
Imágenes que se escuchan y sonidos que se ven es el territorio explorado por los ocho artistas reunidos en este proyecto editorial publicado por RojoMar Editores. Su peculiaridad es que todos ellos tienen como actividad principal la música, ya sea como compositores o intérpretes.
Según Germán Romero (Mérida, 1966), artífice y curador de esta obra, la fotografía permite al músico fomentar otro tipo de reflexiones y pensamiento crítico con una disciplina que no compite en tiempos con la práctica musical.
“Si se pregunta a los participantes de este proyecto, dirán algo parecido. Son músicos profesionales que encontraron en la fotografía una disciplina que les permite reflexionar sobre procesos creativos desde una perspectiva totalmente diferente a la música, y así cultivar ambas en sus propios espacios de tiempo y pensamiento crítico.”
En su opinión, el arte de la lente “compagina muy bien” con la práctica musical, en principio porque es una disciplina que no demanda el tiempo que sí exige la otra, además de que permite mucha versatilidad y experimentación. “Es común que un fotógrafo pase de un género a otro en poco tiempo, mientras la música exige concentración en un solo tipo de rigor”.
El lado inmóvil del tiempo nació de la inquietud del citado compositor y fotógrafo por explorar los vínculos entre ambas expresiones desde la experiencia de otros músicos profesionales en activo que se involucran en el mundo de la imagen.
“He cultivado esta reflexión durante 20 años y me di cuenta de que otros tenían la misma preocupación”, señala. “Me pareció interesante recopilar en un libro las conclusiones artísticas de personas afines a mí. Quise abrir las puertas a gente que no es fotógrafa profesional, no porque su trabajo no tenga nivel, sino porque no busca ser validada por el medio. Abordan la creación desde el placer de hacerlo”.
▲ Imágenes incluidas en el libro El lado inmóvil del tiempo: Músicos que hacen fotografía, que se presenta hoy en Exit La Librería a las 19 horas.Foto Germán Romero e Iván Naranjo
Subraya que el hecho de tener a la fotografía como actividad secundaria no implica que los autores no se comprometan en crear imágenes consistentes. “No somos simples aficionados. Nos une la característica de no pretender ser profesionales ni buscar validación del medio fotográfico, pero sí hacer una obra artística con estándares profesionales creativos”.
Vínculos subjetivos
Para Romero, los vínculos entre ambas disciplinas son más subjetivos que naturales, al depender de quien las desarrolla. “Me costaría decir que hay verdades o vínculos objetivos entre la fotografía y la música. Éstos surgen cuando el artista vierte su personalidad en las dos disciplinas y encuentra sus propias respuestas”, refiere.
“Yo puedo decir cuáles son mis vínculos subjetivos. No es que las disciplinas los compartan; me he creado una red de conexiones personales. Cada participante ha ido encontrando la suya. Por ejemplo, Iván Naranjo y Miguel Mesa trabajan la tecnología a la perfección en la música y en su fotografía vemos procesos de manipulación digital similares. En mi caso, me interesa el diálogo entre la historia y mi producción actual: hago fotos que guiñan a Margaret Cameron o Graciela Iturbide, y eso también se encuentra en mi música.”
Sobre hasta qué punto influye o condiciona el conocimiento y la sensibilidad musicales a la mirada fotográfica, el también editor y pedagogo responde: “es complicado afirmar que hacemos un tipo específico de foto por ser músicos.
“La fotografía, aunque no la abordemos con un criterio profesional, nos permite seguir reflexionando sobre procesos creativos desde otra disciplina. Hemos encontrado en ella una convivencia natural con la música. Ambas disciplinas tienen un espacio muy característico en nuestras vidas y en la creación artística.”
El libro reúne imágenes de la violinista Norma Carrillo Trueba, el clavecinista y percusionista Miguel Cicero, el intérprete y docente Gustavo de la Torre Rodríguez y la flautista y saxofonista Sibila de Villa Azarcoya. Asimismo, del compositor y artista interdisciplinario Miguel Mesa, el compositor e intérprete en medios electrónicos Iván Naranjo, el intérprete Carlos Rosas y el propio Germán Romero.