Muestra en el Centro Vlady refrenda la universalidad de Vicente Rojo
▲ Pieza incluida en la exposición Vicente Rojo, pintar y diseñar el universo.Foto cortesía del Centro Vlady
Merry MacMasters
Periódico La Jornada
Jueves 28 de mayo de 2026, p. 3
El artista Vicente Rojo (1932-2021) fue “una de las personas más influyentes en las generaciones de la segunda mitad del siglo XX mexicano, hasta de una forma casi subconsciente porque nunca firmaba como diseñador; era de una modestia increíble”, expresa Fernando Gálvez, director del Centro Vlady, al hablar de Vicente Rojo, pintar y diseñar el universo, exposición que se inaugura hoy en el recinto de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.
Cofundador de editoriales, director artístico, editor y diseñador de los logos de una larga lista de revistas, suplementos culturales y periódicos, llegó un momento en que “uno siempre tenía en la mano algo diseñado por Vicente, ya sea una novela, una revista o un diario. En este sentido, hay una vinculación en la formación intelectual y visual de su parte hacia varias generaciones que tuvimos este privilegio. Era un hombre universal de otro tamaño”.
Gálvez ejemplifica con la portada creada por Rojo para la primera edición de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, para la Editorial Sudamericana, “todo un clásico”. También diseñó el logotipo y los cabezales de las diferentes secciones de La Jornada cuando ésta surgió, en 1984.
La exhibición del Centro Vlady pretende mostrar la amplitud de la obra realizada por Rojo a lo largo de más de seis décadas, sin separar su actividad como diseñador de la de artista. “Para mí es clarísimo que hay una conexión absoluta en el desarrollo de sus planteamientos estéticos como diseñador y como pintor, a pesar de que siempre quiso generar dos caminos bien diferenciados. Empezó muy jovencito en el diseño y en esa etapa casi dedicó más tiempo al diseño, trabajo que sostuvo su carrera de pintor”.
Parteaguas en el ámbito editorial
Rojo fue un artista abstracto –tuvo un inicio figurativo–, algo que se refleja en su diseño. Sin embargo, en la composición abstracta hay elementos fotográficos en muchos de sus diseños que le sirven para ilustrar la temática del libro o cartel en cuestión, anota Gálvez. En 1960, Rojo fundó la editorial Era junto con José Azorín y los hermanos Espresate, quienes a su vez “cambiaron el escenario cultural mexicano”, gracias a “su exquisita mirada para seleccionar los libros a publicar”. Como bien decía don Vicente, fue su laboratorio porque allí pudo explayarse y hacer lo que quería en materia de diseño.
Así fue como “leímos a José Emilio Pacheco, José Revueltas, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, quienes publicaron en Era sus libros más emblemáticos”. El responsable del Centro Vlady acota que el primer texto editado por Era fue La batalla de Cuba, de Fernando Benítez, mentor inicial de Rojo que lo invitó a participar en suplementos como México en la Cultura, del diario Novedades, y La cultura en México, del semanario Siempre!
En Era también publicó un libro dedicado a la historia de su tío, el general Vicente Rojo Lluch, jefe del Estado Mayor del Ejército Popular de la República durante la guerra civil española. “Rojo empezó a introducir textos de interés personal, pero ligados a esta discusión y situación histórica de su tiempo. En la editorial también se publicaron obras como Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión, de Víctor Serge, padre de Vladimir Kibalchich Rusakov, Vlady, representante con Rojo de la Generación de la Ruptura, movimiento artístico que se enfrentó con el nacionalismo y el muralismo.
Para Gálvez, dicha “discusión se ha simplificado desde entonces porque los pintores más radicales del nacionalismo artístico, ligados a David Alfaro Siqueiros y el Taller de Gráfica Popular, descalificaban a los de la Ruptura como artistas burgueses porque pintaban abstracto o diferente”. Sin embargo, “Rojo nunca dejó de ser un activo personaje de izquierda”, algo evidente en los textos que publicaba.
Además del material editorial, la muestra cuenta con obra pictórica, mucha de la cual proviene del programa Pago en Especie de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), cuyos antecedentes se remontan a 1957, cuando un grupo de artistas, encabezado por David Alfaro Siqueiros, solicitó al entonces director del Impuesto sobre la Renta, Hugo B. Margáin, la opción de pagar sus contribuciones mediante piezas de su autoría.
Sin embargo, en ese momento, no existía un mercado del arte. “Con el movimiento de la Ruptura se abren más galerías particulares. Primero fue la Prisse con Vlady, Alberto Gironella y Héctor Xavier, que se volvió el detonador de muchas otras que crearon un espacio para los artistas de esa generación que todavía no tenían mucha aceptación institucional. De allí empieza a surgir un mercado”.
De acuerdo con Gálvez cuando Rojo se dio cuenta de que “había ventas, se acercó al titular de la SHCP y le dijo: ‘ahora sí tiene sentido el programa’. Ya estaba aprobado como ley, sólo había que renovar los reglamentos. Rojo empujó para hacerlo operativo y que se empezara a utilizar. Hoy es una herramienta esencial para la comunidad artística, pero también para el Estado mexicano, porque los museos no tienen presupuesto para comprar obra. El programa Pago en Especie es un acuerdo social que no existe en ningún otro país y permite que tengamos varias colecciones”.
Rojo entregó su primera obra al programa en 1976 y no sólo mantuvo ese vínculo hasta sus últimos días, sino que siempre aportó sus mejores obras. “Seleccioné 38 piezas de Vicente y sé que tengo lo mejor de las distintas épocas de su producción”. Para el curador, Rojo, “a pesar de ser muy serio y de pocas palabras, supo ser la voz de todos”.
Vicente Rojo, pintar y diseñar el universo, se inaugura hoy a las 19 horas en el Centro Vlady (Goya 63, colonia Insurgentes Mixcoac).