Regresa La Cenicienta a Bellas Artes tras 12 años
▲ La Cenicienta, del coreógrafo británico Ben Stevenson, un clásico reconocido mundialmente, con alta exigencia técnica e interpretativa, destacó Erick Rodríguez, director de la Compañía Nacional de Danza, en entrevista con La Jornada.Foto cortesía de la CND
Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada
Domingo 21 de junio de 2026, p. 8
Después de 12 años regresa al Palacio de Bellas Artes La Cenicienta, del coreógrafo británico Ben Stevenson, inspirada en el cuento clásico de Charles Perrault, cuya coreografía destaca por sus conjuntos, solos y por la forma en que articula el mundo de las hadas con el terrenal, potenciando el humor –sobre todo con las hermanastras– sin sacrificar la elegancia de sus danzas.
La Compañía Nacional de Danza (CND), bajo la dirección de Erick Rodríguez, presentará esta obra a partir de hoy con la partitura de Sergei Prokófiev interpretada en vivo por la Orquesta del Teatro de Bellas Artes, dirigida por el maestro Sylvain Gasançon.
El director de la agrupación explicó en entrevista que el ballet no se había programado antes por decisiones artísticas de direcciones anteriores. “En esta nueva etapa para nosotros era importante rescatar La Cenicienta porque es una gran obra de Ben Stevenson, con música maravillosa, y representa un reto artístico y técnico para los bailarines”.
Accesible para todo público
Rodríguez subrayó que se trata de un clásico reconocido mundialmente, con alta exigencia técnica e interpretativa, pero también accesible para todo público. “Es una buena manera de acercar a jóvenes y niños a la danza”. A diferencia de la versión de Nureyev, esta propuesta es muy teatral, todo el primer acto explora la caracterización de las hermanastras, la madrastra, el padre y la propia Cenicienta. Además, tiene un toque humorístico y pasos de gran complejidad técnica para los protagonistas.
Para lograr la conjunción entre lo artístico y lo musical, la compañía ha trabajado intensamente con Li Anlin, repositor de la obra. “Han sido muchas horas de ensayo para alcanzar el estilo, la comedia y la precisión que exige Stevenson”, resaltó Rodríguez. A los bailarines principales les pide honestidad escénica. “Que sean sinceros con ellos y con el público, que narren bien la historia y disfruten bailar esta obra maravillosa”.
También insiste en la singularidad. “No queremos cuatro cenicientas iguales. Ana Elisa Mena, Elisa Ramos, Greta Elizondo y Valeria Mariaud deben interpretar desde su vivencia. Lo mismo con los príncipes”. Rodríguez destacó la magia de la música en vivo: “cuando conectamos ejecución artística y orquesta, el espectáculo es más redondo, pero el arte en vivo exige adaptación, no todas las noches el tempo es idéntico, el bailarín puede ir más rápido o lento. Hay que ser precisos y flexibles”.
Uno de los momentos más bellos, añadió, ocurre en el segundo acto con el vals en el palacio, cuando en escena aparecen 12 parejas en un estilo neoclásico. También resaltan las cuatro libélulas que bailan con el Hada Madrina y personajes secundarios como la madrastra, el maestro de baile y el peluquero. “Lo que buscamos destacar de esta Cenicienta es el poder de la singularidad y de ser fiel a tus creencias. Cenicienta piensa y se mueve diferente. Aunque esté encerrada en una cocina y sufra bullying de sus hermanastras, nunca deja de ser ella misma”, apuntó Rodríguez.
La producción, que no se veía en este formato desde hace más de una década, reúne a más de 70 bailarines para contar, una vez más, la historia de quien cruza la medianoche con un zapato de cristal y una posibilidad distinta de futuro.
La Cenicienta, en la que bailarinas y bailarines alternarán en los roles principales, se presentará hoy, el martes y el jueves, el 28 y 30 de junio, así como el 2 de julio con funciones los domingos a las 17 horas, martes y jueves a las 20 horas en la sala principal del Palacio de Bellas Artes.