Un estudio revela cómo cambia el cerebro en el espacio: «Te vuela la cabeza» – La Razón
La experiencia de viajar al espacio no solo supone un desafío físico para los astronautas. Una investigación reciente plantea que abandonar la gravedad terrestre también provoca cambios profundos en la forma en la que el cerebro interpreta la realidad y construye la conciencia.
El estudio, publicado en la revista científica Frontiers in Psychology, sugiere que la gravedad desempeña un papel más importante de lo que se pensaba en la organización de nuestros procesos mentales. Según los autores, cuando desaparece esa referencia constante que ha acompañado a la humanidad durante toda su evolución, el sistema nervioso se ve obligado a reorganizar su funcionamiento.
Este fenómeno se relaciona con el llamado overview effect o efecto perspectiva, un concepto acuñado en 1987 por el escritor Frank White para describir la transformación psicológica que experimentan numerosos astronautas al contemplar la Tierra desde el espacio.
Algunos testimonios recogidos a lo largo de las últimas décadas reflejan el impacto de esta experiencia. Christina Koch, integrante de la misión Artemis II, resumió la sensación con una expresión contundente: “Te vuela la cabeza”. Por su parte, el astronauta Edgar Mitchell, miembro de la misión Apollo 14, aseguró que observar el planeta desde la Luna le llevó a considerar la política internacional como algo insignificante frente a la magnitud de la experiencia.
Los científicos encuentran similitudes con los efectos de algunos psicodélicos
Los investigadores sostienen que la microgravedad produce una relajación temporal de ciertos mecanismos que estructuran el pensamiento humano. Por ello, algunos de sus efectos presentan similitudes con los observados tras el consumo de sustancias psicodélicas como el LSD o la psilocibina.
“La microgravedad constituye una perturbación no farmacológica que relaja transitoriamente los principios jerárquicos de la mente”, explican los autores del trabajo, que consideran que este fenómeno puede ayudar a comprender mejor el funcionamiento de la conciencia.
Desde el punto de vista neurológico, la gravedad proporciona una referencia constante para la orientación corporal y la percepción espacial. La existencia de un suelo estable ayuda al cerebro a construir una representación coherente del entorno y de nuestra posición en él.
Pueden surgir episodios de desorientación espacial
Cuando esa referencia desaparece, pueden surgir episodios de desorientación espacial, mareo cinético y cambios emocionales significativos, efectos documentados en numerosas misiones espaciales. Además, las áreas cerebrales relacionadas con el movimiento se adaptan progresivamente al nuevo entorno, mientras algunas conexiones neuronales modifican su actividad habitual.
Los investigadores consideran que estos hallazgos podrían tener aplicaciones más allá de la exploración espacial. Entre las posibilidades planteadas figura el desarrollo de nuevas terapias experimentales basadas en simulaciones gravitatorias para tratar trastornos como la depresión, aprovechando los cambios cognitivos asociados a la alteración de la gravedad.